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Si tienes la piel grasa, tu cara se llena de granitos con facilidad, tu piel presenta imperfecciones…, posiblemente tengas un problema de acné.

El cutis graso se caracteriza por un exceso de sebo que se traduce en un aspecto brillante, con los poros de la piel dilatados y la presencia de lesiones inflamatorias, espinillas y puntos negros.

La piel grasa tiene un importante componente genético y suele darse con más frecuencia durante la adolescencia, por el aumento de la actividad glandular general (y, con ello, también de las glándulas sebáceas), pero existen también hábitos que favorecen el exceso de sebo en el cutis.

La piel grasa es, además, bastante sensible, tiene una textura gruesa y tiende a la descamación en las zonas no seborreicas, la presencia de rojeces y las irritaciones. Como principal ventaja, se suele decir que el cutis graso envejece más tarde, aunque la producción excesiva de sebo no siempre significa que la piel esté hidratada, por ello no hay que prescindir de la hidratación. El principal problema que presenta la piel grasa es el acné, que no es más que la acumulación de grasa bajo los poros de la piel obstruidos.

La infección de las espinillas por bacterias puede provocar cicatrices en la piel, y ése es el gran problema estético de las pieles acneicas. Si quieres prevenir el acné, recomiendo seguir estas pautas de higiene y cuidado de la piel. Lo primero de todo, lava bien y seca con cuidado la piel a diario para eliminar el exceso de grasa de la superficie y evitar que se bloqueen los poros.

Limpiar el cutis a diario con productos aptos para pieles grasas es el segundo consejo. Del mismo modo, deberías tener cuidado de no aplicar cerca de la cara lacas o geles moldeadores para el cabello.

Si tienes acné corporal, debes utilizar ropa holgada para evitar la irritación de la piel. Importantísimo: ¡no aprietes los granos! Lo único que conseguirás será enrojecer, infectar la zona y llenar tu piel de marcas.

Somos lo que comemos. Comer sano y variado te ayudará a mantener la piel más limpia de granitos. Por último, bebe mucho agua (al menos dos litros diarios), para mantener la piel hidratada.

Si a pesar de estos consejos, no reduces ni mejora el acné, puedes preguntarnos. Te asesoramos sin compromiso.